A pesar de que actualmente la capital del estado registra una crisis de agua potable por diferentes razones, atribuibles, en su mayoría a la forma en que se administra, del año 2000 al 2020, la entidad registró un avance en el número de viviendas con agua potable entubada; asimismo, Morelos se ubicó a la mitad de la tabla nacional en cuanto a número de plantas tratadoras de aguas residuales.
El Censo Nacional de Vivienda que el INEGI actualizó en 2020, reflejó dicho avance. De forma comparativa, en el 2000, solo el 44.7 de las viviendas contaban con agua entubada dentro de éstas, para 2020, el porcentaje aumentó a 66.1%, refiere el resultado de la medición de esa variable de las condiciones socioeconómicas de las familias morelenses.
En el Día Mundial del Agua, el INEGI reportó que el 99.6% de los municipios del país, incluidas las alcaldías de la Ciudad de México, ofrecen el servicio de agua de la red pública, al menos en una de sus localidades y 80.8%, el servicio de drenaje y alcantarillado.
En el caso de Morelos, se informó que en los últimos 20 años, la población con acceso a una red pública de agua pasó de 54.4 a 66.6%, y en el mismo periodo el número de casas conectadas a una fosa séptica o tanque séptico pasó de 24.1 a 29.5%, una variación positiva similar.
Aunque Morelos mantiene el problema de la contaminación de ríos y barrancas por aguas negras, es uno de los estados pequeños del país con el mayor número de plantas tratadoras de aguas residuales, con 73. Esa cifra rebasa las 67 de Tlaxcala y las 60 de Nayarit.
A nivel nacional, Morelos es uno de los estados con un mayor número de agua dulce y, por lo mismo, a diferencia de estados como Sinaloa, que ocupa la posición número uno en plantas potabilizadoras de agua, con 140, solo tiene 2 plantas, en tanto que Tlaxcala tiene 1 y Nayarit, ninguna.
El Inegi considera que este 22 de marzo, Día Mundial del Agua, es una oportunidad para concientizar sobre el tema y para acelerar las acciones para su mejor aprovechamiento y protección.
En especial cuando “el servicio de agua potable y saneamiento es un derecho humano esencial para la consecución de todos los demás derechos”, así reconocido por la ONU en la resolución 64/292, desde 2010.
