El teatro, una de las expresiones artísticas más antiguas, convierte la vida en arte y permite a las personas reflexionar sobre su propia realidad. En el Día Mundial del Teatro, resulta fundamental reconocer su papel como un faro de esperanza y un vínculo que refuerza nuestra humanidad compartida.
En Morelos y Cuernavaca, numerosas personas dedican su vida con pasión y entrega al teatro. Entre ellas destaca Mario Alberto Aguirre Soto, actor y director teatral originario de la Ciudad de México, quien ha residido en Morelos durante varios años y cuenta con una trayectoria de 30 años en la escena teatral. “Desde 1994 a la fecha, no me he bajado de los escenarios. He participado en más de 100 obras y constantemente produzco y monto piezas teatrales de carácter profesional, semiprofesional o académico en diversas escuelas”, comparte.
Desde su infancia, Aguirre Soto se sintió atraído por el mundo de la actuación al admirar el trabajo de los actores en televisión. Sus padres lo llevaban al teatro, lo que le permitió descubrir su vocación y desarrollar su talento en esta disciplina. Con el tiempo, fundó el Estudio de Actuación de Cuernavaca, una escuela especializada que celebra 13 años de labor en la formación de nuevas generaciones de actores.
El director señala que la asistencia a obras de teatro en México sigue siendo baja, especialmente en compañías independientes. De acuerdo con el Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (MODECULT) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 solo el 10.4 por ciento de la población acudió al teatro.
