Durante la guerra sucia del narco en Reynosa, Tamaulipas, la Fiscalía confirmó que tres de los cinco integrantes del Grupo Fugitivo desaparecidos fueron localizados muertos, calcinados ¡en una ladrillera del infierno!, con restos hallados en un basurero cercano.
¿Qué se supo?
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Los músicos aceptaron una tocada privada el 25 de mayo. Poco después, cámaras del C‑5 mostraron cómo su camioneta era seguida por una gris. Se perdieron en la neblina, y el representante nunca fue encontrado vivo.
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Tres de sus restos ya fueron identificados vía prueba genética, aunque las familias exigen “otras pruebas independientes” antes de aceptar que sus hijos ya no están.
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Van 10 arrestados ligados al Cártel del Golfo, facción Metros; faltan otros 3 prófugos —y están dispuestos a pagar recompensa por info que los lleve al calabozo.
¿Y qué onda con los que faltan?
Faltan por identificar los restos de dos músicos más, y las investigaciones siguen su curso. Mientras tanto, la familia sigue reclamando respuestas, rechaza versiones oficiales y pide seriedad, pruebas reales y justicia.
