Una bacteria en el agua de consumo afectó los días de descanso del Dr. Álvaro Mino Vázquez y su familia en el Fraccionamiento Sumiya Cuernavaca.
“Ya uno no tiene la confianza de tomar el agua potable de la llave, y por eso, como muchos cuernavacenses, compro agua de garrafón (Ciel, purificada); pero para mi sorpresa esta misma afectó la salud de mis dos nietos, de 8 y 10 años de edad; después de beberla contrajeron la bacteria de la salmonelosis”, denunció.
Álvaro Mino es médico, con 40 años de carrera, por lo que afirma: “Sé de lo que hablo”.
Relató que el 5 de abril “llegó mi hijo con mi nuera y mis dos nietos, y pues convivimos felices; pero los niños tomaron agua de garrafón (Ciel) y posteriormente se enfermaron sorpresivamente. Mi hijo los llevó al hospital Ángeles del Pedregal, y allí les diagnosticaron, tras análisis médicos, que tenían salmonella”.
Así que el día 7, el Dr. Mino Vázquez mandó a analizar el agua de garrafón del cual bebieron, al laboratorio CLIMED; “y el resultado final, de acuerdo con las condiciones bacteriológicas analizadas, fue que el agua no es apta para el consumo humano; a reserva de sus características fisicoquímicas”, informó Álvaro Mino.
“Desde entonces estoy alzando la voz, buscando respuesta a este problema y ya son cuatro inspectores de la planta de esta marca (Ciel) quienes me han invitado a conocer las oficinas de la planta a verificar su estado de higiene; pero les digo que el problema es microscópico y obvio no se va a descubrir el problema con una visita ocular” insistió el galeno.
