Corrupción en la aplicación de los programas para el desarrollo y abusos diversos en contra del personal de la propia dependencia son insignia de la administración de la delegación estatal de la Secretaría de Bienestar.
Esto, según denuncias de los afectados, que señalan que bajo la sombra del poder que ostentan algunos funcionarios locales, como beneficiarios del acuerdo político que otorgó el control de la dependencia en Morelos al extinto Partido Encuentro Social de Hugo Erick Flores Cervantes, se privilegian los intereses personales y de grupo.
Señalan a Jonathan Acosta Ruíz, subdelegado de Desarrollo Social y Humano, y a Eustolio Pani Barragán, director regional en la zona sur poniente, como ejemplo del contubernio en la dependencia para solapar faltas y abusos.
Testimonios presentados ante Diario de Morelos relatan el modus operandi de Pani Barragán, quien presume el apoyo de su hermana Alejandra, diputada federal por Morelos, para crear una red de intereses con personal que labora en Servidores de la Nación para ejercer corruptelas en la aplicación de los programas de Bienestar.
En el caso de La Escuela es Nuestra, presionaron a los comités de padres de familia para que aceptaran la imposición de determinados arquitectos a cambio de que les autorizaran los presupuestos para la mejora de los planteles. La intención era que en la aplicación de los recursos hubiera margen para compartir comisiones con los participantes en los procesos.
En el programa de vivienda se seleccionaba a beneficiarios que estuvieran dispuestos a otorgar una comisión al recibir el apoyo aun cuando su caso no ameritaba recibirlo, pero al ser familiar o gente de confianza de la estructura creada por Pani Barragán eran seleccionados sin reparo.
Tandas para el Bienestar ha sido parte del pillaje del grupo de Eustolio Pani, quien dedica su tiempo a promover “Sociedad Civil Proyecto Alternativo para el Desarrollo del Bienestar” (PADB) paralelo a su labor.
