Jóvenes del grupo activista Welp se organizaron para recoger colillas de cigarro en el centro de Cuernavaca. Estas colillas son enviadas a un centro de acopio donde se les da una segunda vida al convertirlas en lápices, plumas, bancas y libretas.
María Fernanda Rivera Morales, coordinadora del grupo, comentó que Welp realiza actividades recreativas y de servicio a la comunidad y en esta ocasión, se dedicaron a recolectar colillas de cigarro en el Jardín Juárez, la Plaza de Armas y algunas calles cercanas.
Rivera Morales destacó la falta de cultura que existe entre la población para no tirar colillas en la calle; “En este momento, somos alrededor de 20 chicos recogiendo colillas y todos llevamos una botella, llena casi hasta la mitad”, señaló.
Las colillas de cigarro son uno de los residuos más comunes en la vía pública y pueden tardar hasta 12 años en desintegrarse. Estos pequeños residuos suelen ser arrastrados a los desagües por el viento o la lluvia, y terminan en arroyos, ríos y océanos. Además, los restos de una sola colilla pueden contaminar hasta diez mil litros de agua.
“Algunas veces pensamos que tirarlas en las jardineras no contamina tanto”, comenta María Fernanda. Sin embargo, las colillas alteran el pH de la tierra y su composición, lo que impide la vida de microorganismos e insectos.
Por ello, los jóvenes de Welp se organizan para “hacer el cambio” y realizar actividades como ésta. Además, cada mes o cada 15 días, también realizan otras actividades como recoger basura de las barrancas, alimentar a animales callejeros y ayudar a reforestar bosques.
Rivera Morales destacó que el grupo lleva cuatro años existiendo y, durante este tiempo, se han unido muchos jóvenes; añadió que han replicado estas dinámicas en otros estados como Monterrey y Yucatán.
