Quien confía en Dios es como un árbol plantado junto a la corriente de agua, fuerte y firme, aseguró Monseñor Ramón Castro Castro, obispo de la Diócesis de Cuernavaca, durante su homilía.
El día de ayer, en su mensaje a la feligresía, el obispo, señaló “las bienaventuranzas son la carta magna del cristiano, seguir a Jesús de un modo concreto, para llegar a la felicidad plena, a la felicidad eterna, dichosos aquellos que alcanzan la verdadera felicidad”.
Explicó que en la medida en que seamos capaces de vivir, siguiendo los ideales de Dios, más cerca se estará de vivir a la perfección, “pero no debemos desanimarnos si no llegamos a la perfección, debemos darnos cuenta que es más feliz el pobre, porque el pobre tiene más facilidad para confiar en Dios.
“San Lucas dice que es más difícil que un rico confíe en Dios, porque confía más en su poder, o en su dinero, acumula bienes en su interior”, dijo el obispo.
Monseñor Castro Castro destacó: “ Dios quiere que todos tengamos lo necesario y el desarrollo para todos, ricos y pobres deben unir sus esfuerzos para que esté progreso alcance a toda la humanidad. Quienes encuentran la felicidad son aquellos que saben gozar con alegría lo poco que tienen, sin envidia y hasta saben compartir”.
Por último, destacó que también son felices quienes a pesar de tantas dificultades siguen amando a sus padres, abuelos o familiares enfermos y los tratan con cariño, “dichosos quienes por defender una causa justa son arrollados por la injusticia y la maldad pero defienden la verdad”.
