El amate amarillo que se encuentra en las orillas de la autopista La Pera-Cuautla es uno de los árboles más simbólicos para los pobladores de Tepoztlán, una especie endémica, y de acuerdo con la antropóloga Angélica ‘Tía’ Ayala, este ejemplar se convirtió en un emblema de lucha por los más de 3 mil árboles talados en 2017 por el proyecto de la ampliación de la autopista.
“En el Día del Árbol, yo pienso que las raíces de este amate amarillo representan esa resistencia y lucha social de aquí de Tepoztlán, porque sus raíces amarillas que se entretejen entre sí y que son muy fuertes, a pesar de que lo lastimaron varias veces, siguió resistiendo y se aferra con todas esas raíces que parecen muchos brazos unidos”, expresó Ayala.
El gran afecto que la población le tiene a este árbol, logró, a partir de insistencias, que la Secretaría de Comunicaciones y Trasportes modificara el trazo carretero de la autopista La Pera-Cuautla, ya que con la ampliación de la carretera este árbol desaparecería.
Actualmente se ha convertido en un elemento simbólico para el pueblo tepozteco y ha presenciado frente a sus raíces y bajo a su sombra, bautizos, bodas y constantemente recibe ofrendas, pues desde tiempos ancestrales era venerado porque de ellos se obtenía el papel amate y se tributaba a los pueblos nahuas.
Con aproximadamente 100 años, conforme al testimonio de la antropóloga, es una especie que se encuentra en peligro de extinción y está dentro de la zona arqueológica de Tlaxomolco, desde hace décadas posa sobre un tepetate y ha sido objeto de inspiración para la creación de algunas obras artísticas.
