La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) reiteró ayer su llamado a las autoridades del Estado a privilegiar de forma paralela la atención a la salud y a la economía, para evitar que se acentúe más la pobreza en la entidad.
Pues si se determina una nueva suspensión para actividades consideradas no esenciales, la representante de los restauranteros en el Estado, Griselda Hurtado, advirtió que el sector servicios en general menos podrá remontar la caída que ha tenido su participación en el Producto Interno Bruto (PIB).
De acuerdo con el documento “La Economía en Morelos”, elaborado con base en indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta 2019 las actividades terciarias, correspondientes al comercio y los servicios, entre los que se ubican los restaurantes, aportaban el 66.1 por ciento del PIB local.
Sin embargo, como es sabido, tras el inicio de la emergencia sanitaria por COVID-19, y aún antes, la actividad económica ya manifestaba signos de malestar.
En 2019 el PIB se contrajo una décima, respecto de 2018, pero para el primer trimestre de 2021, el retroceso acumulado alcanzó los -6.2 puntos porcentuales.
El sector servicios no está ajeno a este resultado y prueba de ello es el número de unidades económicas que cerraron sus puertas y la pérdida de más de diez mil fuentes de empleo durante 2020, indicó la presidenta.
Anteponer la economía y salud
En este escenario, y a un año de distancia del inicio de la reapertura, insistió en que las condiciones no son las mismas, y el tratamiento a la emergencia debe ser distinto, anteponiendo por igual el cuidado de la salud y de la economía.
Griselda Hurtado también reiteró que en el cambio de política debe considerarse que solo con las empresas abiertas y empresarios responsables, Morelos podrá hacer frente al recrudecimiento de la pobreza, reportado por el Coneval.
Compromiso. Representantes de cámaras empresariales se han comprometido a reforzar las medidas de seguridad sanitaria.
En Morelos
El sector comercio y servicios, hasta 2019, aportaba al PIB el 66.1%.
