Una persona en situación de calle, que durante dos días estuvo agonizando, ayer perdió la vida en pleno centro de Cuernavaca y siendo ignorado por las autoridades municipales.
La situación del ahora occiso, de aproximadamente 50 años, fue alertada días atrás por una usuaria en redes sociales, la cual desde su cuenta personal de Facebook expresó que la situación de esta persona ya había sido notificada a las autoridades municipales desde el día lunes, e incluso, le prometieron atención médica en un hospital.
“Ya paramos a los policías, ya vinieron a tomarle presión (porque) ya se había convulsionado, que se lo llevarían al hospital, y aquí lo dejaron. Dos veces vi cómo temblaba, esto desde las 9:30 am, por supuesto un olor, que mis alumnas de tejido me dijeron, ya lo reportamos, pero si saco mi letrero, inmediatamente llega el Ayuntamiento a quitarlo, porque da mal aspecto al primer cuadro de la ciudad, ya no sabemos qué hacer, ya van varias veces que se hace pipí”, redactó la usuaria en su red social.
Asimismo, volvió a expresar, un día antes de que perdiera la vida dicha persona, que la policía de Cuernavaca no atendió la situación y dejó al hombre sobre la calle totalmente desprotegido.
Lamentablemente, el hombre pasó a ser una de las cifras ayer, donde personas mueren en estados inhumanos, reflejando las omisiones de las autoridades municipales y la ineptitud de poder actuar ante la problemática que enfrenta Cuernavaca con los altos índices de personas en situación de calle.
El deceso del sujeto se reportó este martes por la mañana, en una banqueta de la Av. Morelos, casi esquina con Lerdo de Tejada, donde desde los primeros reportes permaneció ahí, y de acuerdo con información de las autoridades murió de un golpe en la cabeza y no de todas las enfermedades y situaciones que pobladores señalaron días atrás.
Después del levantamiento del cuerpo se colocó cal sobre el área, causando indignación entre la gente que transitaba la zona, pues dicho elemento se ocupa cuando un animal muere para que no desprenda malos olores, es decir, que hasta después de su fallecimiento esta persona siguió siendo violentada y desatendida por el municipio.
Salvador Rosas / [email protected]
