“No les tengamos lástima, al contrario, un profundo respeto porque ellos viven con una discapacidad y a pesar de eso se esfuerzan y viven día con día felices”, aseguró un padre de familia cuyo hijo cuenta con trastorno del espectro autista severo.
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora cada 2 de abril, Diario de Morelos entrevistó a especialistas y padres de familia para conocer más sobre esta condición que afecta a 1 de cada 115 niños en México.
En Morelos, la Asociación Corazón y Vida, con sede en Yautepec, atiende a niños y niñas con diferentes capacidades mentales, entre ellos pacientes con autismo.
Al respecto, Nancy Andrade, psicóloga clínica, explicó: “El autismo es llamado trastorno del espectro autista y se considera un espectro porque todas las personas con autismo van a ser totalmente diferentes, pero los síntomas van a estar dentro de tres grandes categorías. Los cuales son: comunicación, socialización y conducta motriz”.
La especialista profundizó en algunos síntomas y explicó que, aunque algunos niños dentro del espectro autista pueden tener una comunicación clara, suele ser monológica; es decir, hablan consigo mismos o con una persona imaginaria, repitiendo historias de películas, videos o temas que les interesan, pero sin la intención de interactuar físicamente con otros.
La especialista añadió que esta falta de contacto con el exterior les dificulta entender los sentimientos o pensamientos de las personas a su alrededor y comentó que las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) prefieren tener una rutina para sentirse seguros en su entorno y cambiarla puede llevarlos a un estado de frustración o crisis, debido a que no comprenden con exactitud porqué sus planes del día y las cosas que ellos ya conocen cambiaron, haciéndolos sentir inseguros y confundidos.
CAPACIDADES
“Las personas con autismo suelen lograr la comunicación oral después de algunos años, es decir, tienen un retraso en la comunicación. Hay niños que tienen una comunicación o habla muy clara sin ningún problema, pero hay otros niños que la comunicación puede ser deficiente, es decir, se va a reducir a algunas palabras o sonidos, pero como tal quizá no haya una comunicación.”, explicó la psicóloga.
Las capacidades y necesidades de las personas con autismo varían y pueden evolucionar con el tiempo, algunas de las personas que lo padecen pueden vivir de manera independiente, pero aquellos que sufren de autismo en un grado alto o severo pueden necesitar apoyo en su vida diaria.
Nancy Andrade abundó que, para poder generar más conciencia e inclusión sobre los niños, jóvenes y personas con autismo, es importante dar información, ya que la falta de conocimiento sobre esta condición genera prejuicios que deben dejarse de lado.
Por su parte, Lidia Rodríguez, maestra y encargada de la Fundación Corazón y Vida, aseguró que los niños autistas no deben ser vistos con lástima, ya que la mayoría son muy capaces e inteligentes.
“Trabajamos con ellos a un ritmo increíble, son súper inteligentes. Les fascinan las matemáticas y son niños muy inteligentes”, afirmó.
Es importante que los padres de familia estén atentos al comportamiento de sus hijos durante los primeros años de vida para poder detectar a tiempo si se presentan síntomas del TEA para que puedan canalizarlos de manera correcta con algún especialista, que tengan un seguimiento clínico y pueden acceder a una educación especial que les permita desarrollarse en su entorno.
Síntomas del Autismo
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Ausencia de conexión verbal con las personas.
- Resistencia al contacto físico.
- Falta de contacto visual y expresión facial.
- Desarrollo tardío del habla o ausencia de la misma.
- Incapacidad para mantener una conversación.
- Repetición de palabras o frases textuales, pero sin comprender su uso.
- Falta de interés en la convivencia.
- Movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos.
- Acciones de autolesión.
- Desarrollo de rutinas específicas y alteración ante los cambios de estas.
- Problemas de coordinación motora.
- Sensibilidad a la luz, sonido o contacto físico.
- Obsesión con objetos específicos o actividades, así como concentración anormal.
- Preferencias específicas respecto a los alimentos.
