La modificación en la Ley General de Salud que prohíbe las grasas trans en aceites y grasas comestibles ayudará a reducir la mortalidad cardiovascular.
Una vez que se publique en el Diario Oficial de la Federación (DOF) las reformas al artículo 216 bis de la Ley General de Salud, se contará con 180 días para que entre en vigor.
Las recientes modificaciones establecen que los aceites y las grasas comestibles, así como los alimentos y bebidas no alcohólicas, no podrán contener en su presentación, de venta al público aceites parcialmente hidrogenados, mejor conocidos como grasas trans, añadidos durante su elaboración industrial.
Para la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, que encabeza Hugo López Gatell, consideró que esta medida, junto con la del etiquetado frontal, reducirá la prevalencia y mortalidad cardiovascular metabólica, ya que la mayoría de las grasas trans o ácidos grasos trans que consumen las personas provienen de productos chatarra.
Con esta medida se da un paso importante en la atención de la pandemia de enfermedades no transmisibles, como la obesidad.
Estudios sugieren que el consumo de grasas trans causa casi 20 mil muertes prevenibles el año en el país, de todos los factores de riesgo alimentarios de enfermedad cardiovascular actuales es el más fácil de eliminar, ya que existen alternativas más saludables.
La Secretaría de Salud Federal señala que con estas modificaciones, México cumple las recomendaciones emitidas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como con los acuerdos alcanzados en la Declaración de Río de Janeiro.
“Este logro es el resultado del trabajo coordinado entre la Secretaría de Salud, organizaciones de la sociedad civil y el Poder Legislativo, que se intensificó desde 2019 con la cooperación de la OPS y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP)”, comentó Ruy López, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos Control de Enfermedades.
Resaltó la trascendencia de las modificaciones, ya que alto consumo de grasas trans aumenta 34 por ciento el riesgo de muerte por cualquier causa; el 28 por ciento de defunciones cardiopatías coronarias. Además, se reporta el aumento de siete y diez por ciento el riesgo de decesos por enfermedad cerebrovascular isquémica y diabetes.
