Ángela Aguilar está viviendo una etapa plena junto a Christian Nodal, y con la madurez que le brinda esta nueva etapa, la idea de la maternidad ha comenzado a tomar forma en sus planes futuros. Sin embargo, no es una decisión que tome a la ligera. Al mirar hacia atrás, hacia su propia infancia, Ángela ha identificado un camino que no desea que sus hijos transiten: la exposición pública desde la cuna.
Creció entre el bullicio de los escenarios, los ensayos interminables y las giras junto a su padre, Pepe Aguilar. Su vida estuvo intrínsecamente ligada al mundo del espectáculo desde que era una niña, ya fuera acompañando a su progenitor o puliendo su propio talento musical. Si bien atesora esos recuerdos, la perspectiva del tiempo le ha permitido reevaluar sus prioridades.
No obstante, para sus futuros hijos, la historia será distinta:
“Creo que me tardaría un poco más para dejarlos más tiempo resguardados”. Esta firme postura revela su deseo de proteger la intimidad de sus pequeños, especialmente de la vorágine de las plataformas digitales, consciente de los riesgos y presiones que conlleva.
La adolescencia de Ángela fue un torbellino de presentaciones y vida social, una dinámica que, aunque desafiante, no le ha generado resentimientos. Por el contrario, la joven cantante valora profundamente la educación que recibió y reconoce el rol insustituible de sus padres en la persona que es hoy.
“He perdido muchos momentos que quizá me hubiera gustado experimentar, pero en realidad no puedo decir absolutamente nada malo de la forma en la que me criaron ni de las decisiones que tomaron”, afirmó con convicción.
Angela de niña en escenarios
“Me siento muy respaldada, me siento muy contenta”. Esta gratitud por el apoyo y la formación de sus padres, sumado a una invaluable lección de Pepe Aguilar, son la base de su visión actual sobre la crianza.

