En una noche donde la devoción y el sentimiento a flor de piel se apoderaron del Tepeyac, Maribel Guardia protagonizó el momento más desgarrador y sublime de las tradicionales Mañanitas a la Virgen de Guadalupe. La artista costarricense no solo acudió a la Basílica para cumplir con una tradición religiosa, sino para sellar un pacto de fe y memoria tras la partida de su hijo, Julián Figueroa, ocurrida en 2023.
El punto focal de su aparición fue un espectacular diseño del afamado modista Mitzy. El vestido, una verdadera pieza de arte sacro y personal, llevaba bordada la imagen de la Virgen de Guadalupe junto al rostro de Julián, rodeado de ángeles. Para Maribel, este atuendo no fue una elección estética, sino un mensaje de gratitud y una forma de llevar a su hijo físicamente al altar de la “Morenita”. Con la voz quebrada por la emoción pero llena de fuerza, la intérprete dedicó el tema “Hermoso cariño”, una pieza que en esta ocasión cobró un significado completamente nuevo y paternal.
Durante la ceremonia, que fue transmitida de manera internacional, Maribel compartió reflexiones íntimas sobre su proceso de duelo. Aseguró con convicción que la Virgen fue quien la “rescató de la muerte” tras la pérdida de Julián, brindándole la paz de saber que su hijo se encuentra en un lugar mejor. Con lágrimas en los ojos, agradeció el tiempo que Dios le permitió ser madre de Julián, aceptando con una madurez espiritual admirable que su misión fue verlo nacer y también despedirlo. Este acto de fe no solo conmovió a los presentes en la Basílica, sino que se volvió viral como un ejemplo de resiliencia ante la tragedia.
