Pese a los problemas suscitados por la pandemia, en la actualidad, Alejandra Rojas disfruta del éxito generado por diez años de carrera como una intérprete del género regional mexicano que entona muchas veces sus temas a caballo, lo que es inusual en lo que respecta a las mujeres, sobre todo si no cuentan con el respaldo directo de una figura masculina.
Su nuevo sencillo y video musical, “Mejor voy”, ha sido muy bien recibido, y los números que ostenta en sus cuentas de las redes sociales ratifican estos logros. Pero no todo ha sido felicidad en la vida de esta imponente dama de espectacular voz.
“Siempre me gustó cantar y montar a caballo; eran mis dos vicios, como decimos en México”, “Y gracias a Dios se está cristalizando ese sueño de cantar canciones rancheras y montar a la vez mis caballos, que es algo que me apasiona. Me encanta cuando la gente se divierte en los espectáculos”.
Rojas empezó a montar siendo una niña, de 8 años, para ser precisos. “Teníamos un par de caballos en el ranchito donde nací, en una comunidad muy pequeña”, “Siempre ha sido muy extrovertida, y creo que eso me ha ayudado muchísimo, tanto en el canto como en la monta. Yo me enamoré de esto todavía en Michoacán, cuando mi madre me llevó a un espectáculo ecuestre del señor Antonio Aguilar, que es el pionero de esta clase de eventos en México y que los llevó por todo el mundo”.
Pero, más que fijarse en el padre de Pepe y abuelo de Ángela, la ahora cantante quedó fascinada con el desempeño de la esposa del mismo ídolo, Flor Silvestre. “Eso nunca se borró de mi mente ni de mi corazón”. “Me prometí a mí misma que iba a hacer lo mismo algún día”.

