El pasado 31 de diciembre el pueblo de Tetela del Monte, de Cuernavaca, cumplió 470 años, y el investigador Gabriel López Marzana, arquitecto y docente de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), compartió para Diario de Morelos parte de la historia de este poblado.
“Es un pueblo prehispánico, existe mucha documentación que corrobora la presencia prehispánica de Tetela del Monte y una presencia colonial permanente. La ubicación de la capilla de los Reyes Magos es el centro de la población. Esta población está acompañada con esa estructura urbana, son las calles, pero también los canales, que eran como las venas de nuestro organismo, donde circula esa sangre que hace que vivamos, y en este caso es el agua, que servía para regar las tierras que eran de riego. Ya que era una población donde teníamos nuestra casa y la huerta, que se regaba por inundación”, explicó López Marzana.
Asimismo, López Marzana habló sobre los agroecosistemas que a lo largo de estos años fueron parte elemental de los pobladores de Tetela del Monte.
“Las huertas eran de guayabos, y debajo de los guayabos, es muy interesante porque hay vegetación introducida, que introdujeron precisamente los españoles, cómo es el café, que se daba debajo de los Guayabos, porque los cafetales son de media sombra. Y acompañado de estos huertos, en la partes más bajas había parcelas de riego, esto sobre Calzada de los Reyes, tanto del lado izquierdo como del otro lado, todo se regaba con el agua de estos canales”, relató el investigador.
También, otro elemento que mencionó, fue la siembra de caña, milpa, ejote, flor cortada, como es el margaritón y la gladiola, y la planta conocida como morera, la cual “la trajeron los frailes, pero también Cortés la produjo para el gusano de seda, porque se hacían telas en esta zona”.
La producción de plantas ornamentales que ha caracterizado a este poblado, tiene sus orígenes desde hace décadas, pues López Marzana explicó que el antecedente de las nochebuenas se producía en las huertas y a parte se tenían parcelas de riego.
“La nochebuena ornamental de sol, aquí fue donde se empezó a cultivar en Cuernavaca, en ninguna otra parte se cultivaba nochebuena de sol, y tuvo su origen en el Rancho Cortes”, concluyó López Marzana.
