El cáncer cervicouterino causa alrededor de 300 mil muertes en mujeres cada año a nivel mundial, y en el caso de México se estima que cuatro mil mujeres mueren como consecuencia de este cáncer, con 13 mil casos nuevos anualmente, y en etapas avanzadas.
“Cientos de mujeres mueren por una enfermedad que se sabe cómo prevenir y tratar”, señaló la Dra. Leith León Maldonado, investigadora del Centro de Salud Poblacional, durante sesión virtual sobre la prevención y control del cáncer cervicouterino, organizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
Desafortunadamente el cáncer cervicouterino sigue siendo un problema de salud pública en México, a pesar de las estrategias para su prevención y control; una de las problemáticas para reducir la mortalidad se debe a las fallas del tamizaje, indicó.
La especialista explicó que para un tamizaje efectivo existen cuatro componentes principales: la disponibilidad de pruebas de detección, altamente sensibles y específicas; la confirmación diagnóstica en clínicas de colposcopia; el manejo óptimo de lesiones precursoras, y la derivación de casos invasores para el manejo especializado.
Algunas dificultades para el tamizaje efectivo se deben a que la cobertura del Pap o VPH no alcanza en México; el uso de la prueba es limitado, solo la mitad de las mujeres con tamiz positivo acuden a una colposcopia para recibir un tratamiento; falta de seguimiento de consultas, problemas del control de calidad en laboratorios, y también la pandemia acentuó una baja cobertura del programa de prevención.
retos actuales
Los retos de la prevención y control de este cáncer se deben a la escasa promoción de la salud y consejería, insuficiente capacitación del personal de salud, desabastos de insumos, limitada participación de las mujeres en el programa, la falta de un sistema de información del cáncer cervicouterino, comentó León Maldonado.
Algunas de las recomendaciones basadas en evidencia que indicóson: ampliar la cobertura del programa de detección, fortalecer la promoción y educación, tanto en mujeres como en personal de salud; ampliar la cobertura del tamizaje, hacer alianzas con la sociedad civil, el sector salud, público y privado, académico.
Asimismo, realizar estrategias que favorezcan la sensibilización en la población y que motiven la participación de las mujeres, y establecer mecanismos de control de calidad de los procesos involucrados en el programa de prevención y control del cáncer cervicouterino, puntualizo la especialista.
