Los integrantes del Estudio de Arte Musical Contemporáneo consideran que se necesitan más espacios para las artes
Desde temprana edad conectaron con la música, por un impulso natural o por influencia de algún familiar.
Son niñas, niños y jóvenes que en algún momento los atrapó una melodía y buscaron replicarla con un instrumento.
Ahora, forman parte del Estudio de Arte Musical Contemporáneo, donde toman clases -al menos- tres veces por semana.
Dedican su tiempo para desarrollar habilidades y perfeccionar la interpretación de las piezas musicales.
Coinciden que, durante este proceso de formación y aprendizaje, han puesto en práctica diversos valores, como el respeto y la disciplina.
Josías Álvarez García tiene 28 años, comenzó a tocar la flauta dulce cuando cursaba la secundaria; pero descubrió que también tenía talento para cantar. Le entusiasma tocar en grupo y hay melodías que lo atrapan por arte de magia.
“A veces hay cosas que uno no puede decir con palabras; la música, a parte de conectar con ella me permite expresar emociones. Además, puede hacerle todos los cambios posibles al alma”, dijo Josías.
Marisol Cruz Coronado, tiene 22 años, comenzó a tocar el violín, el ukulele y la guitarra hace apenas un año. Su papá la motivó a estudiar música. Reconoce que la academia le ha permitido crecer como persona y vencer sus propios miedos.
“Para mi la música te ayuda a concentrarse, a escapar del ruido que hay alrededor. Coincido que aquella persona que toca un instrumento jamás empuñará un arma”, respondió la joven.
Otro de los jóvenes estudiantes es Eduardo Fuentes Oliver, de 21 años. Toca la guitarra eléctrica, quiere dedicarse a la música de manera profesional. Para él, no se trata solo de un pasatiempo: ser músico es un estilo de vida.
“Es lo mejor que puede existir en el mundo, sin música no habría vida. Tengo planes de seguir estudiando a otro nivel, de manera profesional”, expresó.
Jack Horus (su nombre artístico), tiene 18 años. Ya escribió una canción y planea producir un disco completo, sueña con armar una banda de rock y tener presentaciones en vivo.
“Nunca pensé que me dedicaría a esto; ingresé a un taller, toque la guitarra y aquí estoy. Tengo varias influencias musicales: Queen, Rammstein, etc., en general el género metal me gusta, pero también interpreto música pop.
Todos concuerdan que, ante los problemas que enfrentamos como sociedad, urgen más espacios para fomentar las artes y seguir creando música que alimente el alma.
El estudio de Arte Musical Contemporáneo ofrece cursos intensivos de vocalización e instrumentos, como guitarra clásica, eléctrica, bajo, ukulele, teclado, acordeón, violín, trompeta, saxofón, batería, entre otros.
Los alumnos recientemente mostraron lo aprendido a través de un ensamble musical en el salón del parque El Farolito, en la colonia Amatitlán de Cuernavaca.
Para información de las clases pueden acudir a Privada Arteaga 10, interior 3, colonia Centro de Cuernavaca. O comunicarse al teléfono: 777 515 52 56
