“La niña tenía una gripe muy severa, fiebres intermitentes y junto con la gripe nos decía que tenía dolores en las piernas e incluso comenzó a cojear. La llevamos a emergencia en diferentes ocasiones, luego a través de su pediatra le realizaron un hemograma en el que se mostraban que todos los valores estaban a la mitad del rango normal.
Continuaron los estudios y en 15 días tuvimos el diagnóstico de que nuestra hija, María Natalia, con dos años y medio de edad tenía leucemia; en un abrir y cerrar de ojos, nos cambió la vida”, explica Carolina Santos, madre de María Natalia quien junto al resto de su familia transformaron la dinámica de sus vidas para luchar por la recuperación de la niña.
Gracias al diagnóstico oportuno María Natalia recibió el tratamiento médico a tiempo y, a la fecha, ya cuenta con seis años de edad. Su madre explica como toda la familia extendida cooperó con ella y con su esposo porque “eran muchos días de internamiento para el tratamiento y para estabilizar a la niña. Mis padres nos ayudaron haciéndose cargo de mi otro hijo mayor mientras yo me quedaba con María Natalia en el centro de salud. Además, tuvimos que hacer otros sacrificios, en ese momento estaba emprendiendo un negocio el cual tuve que dejar y cerrarlo para poder dedicar ese tiempo a la recuperación de la salud de mi hija”, cuenta Carolina.
Carolina que disfruta hoy en día de la salud de su hija menor reitera que “es importante que escuchemos a nuestros hijos porque lo que parece una tontería puede ser algo grave, esa puede ser la diferencia para salvarles la vida con un diagnóstico y tratamiento médico antes de que sea tarde”.
