En 2023, el número de cuartos de hotel en el Estado de Morelos se mantuvo estable, sin crecimiento, pero también sin un marcado retroceso, pues, aunque hubo hoteles importantes que cerraron sus puertas, hubo otros pequeños que iniciaron operaciones y esto compensó la oferta para el turismo, de acuerdo con un reporte de la Asociación de Hoteles.
El vicepresidente de la asociación, Donaciano Hernández Vega, consideró que el año que terminó fue de claroscuros para el sector, pero al cierre y en un balance, terminó con el mismo número de camas con el que inició.
Actualmente, los hoteles que forman parte de la asociación ofrecen un promedio de cinco mil camas, a las que se suman las de los negocios del sector no asociados, que, en conjunto representan entre 10 y 12 mil, en todo el Estado.
Entre los hoteles que bajaron la cortina, destaca el Hotel Jacarandas, cuyo predio actualmente está siendo comercializado en lotes para un nuevo fraccionamiento exclusivo en Cuernavaca.
El tradicional hotel Camino Real Sumiya, en Jiutepec, se encuentra en un proceso de reconversión, actualizó el representante de la Asociación de Hoteles, sobre la situación de esa inversión en el Estado.
Refirió que el 95% de la demanda de hospedaje sigue siendo del mercado nacional, principalmente de los estados de la Zona Centro del país, y el principal factor que determinó los claroscuros del año fue la inflación, que le impidió al gremio actualizar la tarifa.
Donaciano Hernández precisó que, en 2023, los hoteleros dieron prioridad a la ocupación, por encima de la tarifa para mantener una clientela cautiva.
Finalmente, el empresario concluyó que en Morelos la oferta hotelera formal es equivalente a la informal, y ambos sectores se complementan, en lugar de competir, debido a que, en un momento dado, la disponibilidad de cuartos de hotel que ofrece el sector formal, no es suficiente para atender la demanda que tiene la hotelería, en cualquiera de sus segmentos.
