Ayer arrancó el Festival Sabores Morelos, de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), con el concurso de cocina “Sabores Filipinas 2023” con ocho equipos en competencia, de los que las ganadoras fueron las estudiantes del Centro Internacional de Estudios Superiores (CIES).
El chef brasileño Paulo Rodríguez, quien participó como jurado invitado, consideró que este tipo de concursos son importantes porque ayudan al sector a encontrar a nuevos prospectos para la cocina, y acercan a los jóvenes a lo que vivirán en su vida profesional en la cocina de cualquier restaurante.
“Como es un concurso, son más tranquilos que lo que realmente pasa en una cocina, pero de cierta forma se acerca a lo que ocurre en la vida real”, comentó.
Agregó que la experiencia permite a los jóvenes identificar sus áreas de oportunidad para mejorar, como los tiempos, nuevas técnicas y conocer más sobre lo que cocinan. Esto, en conjunto “es fundamental para su crecimiento profesional y como nuevos prospectos en gastronomía”, afirmó.
Añadió que los jóvenes que buscan ganarse un lugar en la gastronomía, además de creativos, deben ser perseverantes y disciplinados si quieren diferenciarse dentro de la profesión.
En la 10ª edición del concurso “Sabor es Filipinas”, el chef Paulo Rodríguez, de Terraza Kua, compartió jurado con los chefs ejecutivos Daniel Ruiz, de Grupo Rincón; Etny Campuzano, de Mañanitas, y César Rentería, de Rincón Dulce Repostería.
Las ganadoras del 1er lugar fueron Elizabeth Sánchez y Jazia Álvarez, CIES; en 2º lugar quedaron Moisés Ramírez y Jaime Zaragoza, de Food Rink’s, y el 3er sitio fue para Ana Gabriel Boyas y Axel Ocampo, del Instituto Bonampak.
Uno de los requisitos de la competencia fue que los participantes utilizan elementos de la gastronomía morelense y que presentaran platillos con identidad propia; con ese principio, las ganadoras retomaron el tamal de mojarra de Coatetelco y el de bagre de Tlaltizapán para presentar su propia versión, acompañado de un mousse en forma de domo de chocolate semi amargo, relleno de higos caramelizados y flameados con ron especiados, sobre una cama crujiente de almendras.
