Al vivir en Chihuahua y ser hijo de un zootecnista, Omar Chaparro visitaba ranchos, aprendió a montar a caballo y oía con su papá a Ramón Ayala, Antonio Aguilar y Pedro Infante, pero ni eso le permitió encontrar del todo su propio estilo charro para cantar.
En 2019 dio vida al “Ídolo de Guamúchil” en la película Como Caído del Cielo, y eso le dio confianza para volver a la música luego de sus discos de 2012 y 2014, pero se dio cuenta de que, en realidad, se había conformado con imitar.
Durante la pandemia se dedicó a componer canciones y trabajar en su nuevo proyecto musical, donde canta regional mexicano a su manera. El primer sencillo es “Las Locuras Mías”.
“Agarrarme de Pedro Infante fue un escudo protector, mi cobijita de Charlie Brown, porque me siento muy cómodo. No me costaba tanto trabajo imitarlo porque, guardando las dimensiones, tengo una tesitura parecida”
“Pero cuando encontré esta canción empecé a encontrar mi propio estilo: ese era yo, no estaba imitando. Me costó muchos años; escucho mis grabaciones de antes, mis discos, y ese no era yo, estaba inseguro, aprendiendo. Ahorita todo fue un click”
Aunque ha brillado como actor, conductor, comediante y locutor, el protagonista de No Manches, Frida recuerda que la música fue su primera pasión. Comenzó a cantar con 5 años y aprendió a tocar guitarra a los 16, al llevar serenatas.
Con dos álbumes, El Gori Gori y Me Enamoré de Ti, se percató de las críticas cuando lanzó canciones luego de Como Caído del Cielo, mismas que lo limitaron por un tiempo.
“Nunca había invertido en la música por la inseguridad de que me iban a juzgar. He grabado más de 70 (canciones), he compuesto 27, no es casualidad que cante, los momentos llegan cuando uno los persigue.
“En redes sociales te dicen que no eres cantante ni actor, y he tratado de acallar todas esas voces y escuchar la intuición, el alfabeto de Dios. Me siento pleno, ahora no me importa que me critiquen porque estoy haciendo lo que quiere mi alma”

